...pero no te hospitalizan durante de
al menos 24 horas no me pasará nada.
Parece que todo vuelve, los monos
vaqueros, las alpargatas, el gintonic...y el “mi marido me pega lo
normal”.
¿Cuántos años han tenido que pasar,
cuántas mujeres han tenido que sufir y, por desgracia, morir, para
que se reconociese la existencia de la violencia de género y se
empezasen a poner los medios adecuados para resolver esta lacra? Pero
ahora de un plumazo. Ahora está permitido pegarle a tu pareja pero
sin excederte. Como mucho será un delito de agresión, y eso si la
persona denuncia, que no siempre se hace, el miedo, el chantaje y las
amenazas funcionan muy bien en este tipo de casos de...de agresión,
lo dicho, ya no se podrá hablar de maltrato, porque no siempre
conlleva una hospitalización. ¿Es menos vejante si te pegan poquito
y moderadamente? Supongo que el maltrato psicológico pasará a ser
“era con cariño” a no ser que se necesiten 24 meses de terapia
para recuperarse. Pero ¿y lo bien que va a quedar en las
estadísticas la bajada del número de víctimas del maltrato?
Si se acuñó el término “violencia
de género” y se estableció una legislación en torno a ello, por
algo es. No es lo mismo que alguien te agreda, por ejemplo, para
robarte, que que tu pareja te someta a tratos vejatorios y palizas,
aunque solo sea un día, aunque solo te deje mazaduras tratables con
trombocid. No es aceptable y punto. “Señora, para esto no se viene
al hospital, tómese un ibuprofeno y siga con su vida”.
¿Habrá reedición del libro de aquel
imán (no voy a poner su nombre para no hacerle publicidad) que
explicaba cómo pegar a una mujer sin dejar marcas? A partir de
ahora, el lema de los maltratadores será “que parezca un
accidente”. Pero nunca es un accidente.
Hace tiempo que quería escribir sobre
las portadas de la prensa que ya no nos saludan solamente desde los
kioskos, sino que se dejan ver en las redes sociales alrededor de
medianoche, mientras el director que la ha subido espera a ver las
reacciones del público (potencial o no) en vivo y en directo.
Tradicionalmente, hacía falta una
portada llamativa para que el lector se animase a comprarla en el
kiosko, no es nada nuevo. Las fotos impactantes estaban a la orden
del día, y antes de las fotos, los titulares.
Los tiempos han cambiado, pero no
tanto. Las redes sociales facilitan la difusión de la información y
en cuestión de segundos miles de personas han visto lo que queríamos
que viesen. Pero la otra cara de la
moneda es la ambición y la sed
de visibilidad social. Antes se necesitaba una buena portada (nos
guste o no, la mayoría de la gente tiende a juzgar los periódicos –
y los libros – por su primera plana) para que el lector se lo
llevase, ahora lo que se lleva es ser trending topic.
La Gaceta lleva doce horas en la lista
de la “gloria”. El motivo no es otro que este:
¿Cumple esta foto que enlaza a la
entrevista interior los cánones informativos? ¿Es actual? No, dado
que el tema del que se hablá sucedió hace más de treinta años.
¿Es de vital importancia para la nación? Yo creo que no. ¿Afecta o
interesa a un gran número de ciudadanos? Lo primero, lo dudo; en
cuanto a lo segundo... Ojalá pudiese negarlo con rotundidad. Pero no
hay más que ver (o leer en twitter lo que se comenta al respecto)
cinco minutos de esos programas de “debate”, de polígrafo y de
exclusivas de dudoso interés objetivo para saber que sí hay target.
Además, esta foto tiene un propósito
más allá de lo aparente. ¿Es casual acaso esa crítica al personal
médico en pleno tijeretazo sanitario? ¿Es conveniente sacar a un
torero en portada agitando el debate taurino justo después de San
Fermín, época en la que el tema está en boca de todos?. No hay
casualidades tan grandes. Es más, no hay casualidades mediáticas.
Esto se llama cortina de humo. La noticia era el anuncio de Rubalcaba
de que pedirá moción de censura si Rajoy no comparece en el
Congreso. Pero la han relegado a la base de la portada, lugar en
dónde debería estar la última información acerca del tema que ha
desencadenado ese hecho, la palabra tabú, el hombre que susituye a
Voldemort como “aquel que no puede ser nombrado”: Bárcenas. Pero
bueno, el tema en general y sus efectos (el citado anuncio de
Rubalcaba) no es tan importante, se trata solo del futuro del país,,
nada comparado con lo que le pasó a un torero hace varias décadas.
Entiendo que no todo lo que va en páginas interiores va a ir en la
foto grande de la portada, pero una entrevista que carece de vigor en
la actualidad, habiendo noticias mucho más importantes para los
ciudadanos, que no se encuentran en la mejor de las situaciones
posibles, no parece de recibo en un periódico fuera de un suplemento
o una edición de fin de semana. Hay muchas maneras de manipular,
pero la más grande de todas es y será siempre el silencio.
Una de las mejores formas de atracción
es dar a la gente lo que no esperan. Pero el juego ha cambiado, y
esto no debería aplicarse nunca a los medios si es en detrimento de
algo mucho más importante. Seamos más provocativos que nadie. Demos
al público lo que sí espera, lo que está pidiendo: información
completa y de calidad.
A menos de dos semanas
del estreno de la esperadísima tercera temporada de Juego de Tronos,
no viene mal recordar algunas de las lecciones políticas que nos
enseñan los personajes de Poniente...y de más allá del Mar
Angosto.
Porque aun si las luchas de poder que conforman cada hilo de la trama son una
expresión visceral de la política, pero política al fin y al cabo.
En la vida real también se cortan cabezas, metafóricamente, pero se
hace. Y en la serie no solo de honor y batallas vive el hombre (y la
mujer, ahí se cumple lo de “las chicas son guerreras”, ¿verdad,
Arya?): las intrigas, las traiciones y las estrategias son muchas
veces más eficaces que cualquier espada. Y precisamente estas estrategias son las mismas que muchas veces se emplean no por un trono, sino por un puñado de votos.
Aquí tenemos ocho
ejemplos de la manera de vivir la política en los Siete Reinos, extrapolables a lo que hoy en día se hace en las altas esferas muchas veces. Como dirían si estuviésemos en un Hamlet actual "mi reino por un escaño".
Ataque
preventivo: La Doctrina Bush no nos descubrió nada nuevo. Desde
tiempos inmemoriales se viene aplicando eso de “pisar para que no
me pisen”. Robert Baratheon intenta ponerlo en marcha al conocer
el embarazo de Daenerys y la manera en que esto la alía para
siempre a los Dothraki. Pese a la oposición de Ned Stark, el rey
los quiere muertos a ambos, madre e hijo, antes de que se haga con
un barco y los Dothraki invadan Poniente y maten a miles de
personas. No importa si nada de eso ha sucedido aún, Robert quiere
eliminar la raíz de todo posible problema, por lejano que esté.
Mejor ser temido
que amado: Maquiavelo tiene una influencia muy importante en la
serie. Hay un estandarte de su Príncipe en casi todas las casas de
Poniente. El patriarca de los Lannister no duda en decir que “a un
león no le preocupa lo que las ovejas piensen de él”,
defendiendo que los Lannister deben ser temidos, no importa lo que
piensen de ellos, lo esencial es que provoquen miedo. El nombre de
la familia es lo que permanece, no las personas que la forman, ellos
mueren. Todos conocemos nombres que pronunciados en el contexto adecuado, provocan el temor en la población (y no estoy hablando de Voldemort)
I want it all:
El impetuoso Viserys Targaryen hace honor a la canción de Queen, lo
quiere todo, por eso pregunta a su hermana (retóricamente, claro):
“¿Cómo puedo gobernar sin riqueza, o amor, o miedo?”. Quizás
esa ambición fue lo que lo llevó a su final... Aunque consiguió
la riqueza, al menos terminó bañado en oro. Aunque este no fuese el caso, sí es verdad que la avaricia rompe el saco, y esto debería pasarle a algún que otro corrupto...
Quien tiene un
amigo, tiene un tesoro: Los hay que desoyen a Maquiavelo, como
Renly Baratheon, que no duda en decir a su hermano Stannis que un
hombre sin amigos es un hombre sin poder. Probablemente su gran
“amigo” Loras Tyrell, el Caballero de las Flores, tuvo algo que
ver, ya que fue él quién le animó a pelear por el trono
apoyándose en su bondad: “La gente te quiere ¿Dónde está
escrito que los reyes tengan que ser los temidos y malvados?”. Podemos verlo en la vida real, gobernantes haciendo exhaltación de su amistad y sus alianzas, hermanamientos y buenrollismo, porque por mucho que Maquiavelo eleve a las alturas el sentimiento de ser temido, el ser querido por los ciudadanos no es un dulce que amargue a casi nadie.
No te fíes ni de
tu sombra: Cersei Lannister decía a su hijo que todo el mundo,
excepto ellos, eran el enemigo. Desembarco del Rey es un nido de
serpientes...o de malas hierbas (y si no tenemos cuidad, mala hierba
nunca muere), y para gobernar hay que ser buen jardinero, por eso le
dijo a Tyrion que “gobernar es acostarse en una cama de malas
hierbas y sacarlas de raíz una a una antes de que te estrangulen
mientras duermes”. Es decir, conoce a tu enemigo de cerca...para
poder quitártelo de enmedio. Sobran ejemplos de manzanas podridas que contaminan el cesto político si no se les desvincula a tiempo...
La información
es poder, pero ¿hasta qué punto?: Personalmente creo que
Meñique y Varys son los grandes jugadores de Juego de Tronos.
Información y dinero, las bases para desestructurar un sistema como
el suyo... Pero la Reina no está tan segura, y reta a Meñique
cuando este le dice que el conocimiento es poder, ordenando a sus
guardias que le corten la garganta, cambiando de idea a los tres
segundos, haciéndoles retroceder... Y terminando con la frase que
resume la lección que intentaba enseñar a Lord Baelish: “El
poder es poder”. Pero, añado yo, el cuarto poder es el cuarto poder, es decir, los medios de comunicación bien empleados (no como Meñique, que busca la información solo para su propio beneficio) son una herramienta indispensable para el control de los gobiernos.
Finge lo que no
eres, hasta que lo seas de verdad: al menos Theon Greyjoy parece
convencido de que aparantando llegará lejos. “Es mejor ser cruel
que débil”, afirma, y para demostrarlo no duda en sentenciar de
manera “ejemplarizante” a los que compartieron su vida durante
años. Greyjoy es un calamar criado entre lobos, intentando
demostrar a su verdadera familia su lealtad, cuando en realidad no
le han echado demasiado de menos ni están prestando atención a lo
que hace. Es como un niño gritando “¡papá, mírame”, pero en
vez de batear o montar en bicicleta sin manos, lo que él hace es
invadir y destruir la casa que le ha visto crecer y que le ha
convertido en lo que de verdad es, aunque no quiera aceptarlo. Evidentemente en este caso el pequeño Theon se equivoca, nadie llega muy lejos (o por mucho tiempo y sin consecuencias) aparentando lo que no es, y menos sembrando el terror.
Tyrion: Ese
nombre resume muchas de las mejores lecciones de estrategia política
que ha dado la televisión. Desde poner a prueba la lealtad de los
consejeros reales contando una versión distinta de la historia a
cada uno y esperar a ver cuál llegaba primero a su hermana hasta
organizar una batalla épica para salvar la ciudad, arriesgando su
vida y arengando a las tropas sin dejar de utilizar la segunda
persona del plural: “por vosotros”, “vuestra ciudad”, etc.,
para que tomen conciencia de que luchan por ellos mismos, y no por
su rey, que era lo que Joffrey, el león cobarde, no dudaba en
recordarles. Destaca también el consejo que dió a Jon Snow al
inicio: “Nunca olvides quién eres, porque desde luego el mundo no
lo va a olvidar. Conviértelo en tu mejor arma, así nunca será tu
punto débil. Úsalo como armadura y nadie podrá utilizarlo para
herirte”. No muchos políticos tienen la retórica natural del medio hombre, que se hace grande mediante sus palabras.
Estos son solo algunos
ejemplos de la filosofía y aptitudes estratégicas que podemos
encontrar en la serie, hay muchas más... Y las que quedan. Veremos
qué nos depara la tercera temporada, entre alianzas imposibles,
mentiras, traiciones y planes calculados al milímetro que no siempre
salen bien. Como en la vida real. Y en ambos casos... El juego continúa.
¿Por qué “triunfan” las canciones
del verano? Porque por absurdas o repetitivas que sean, de algún
modo resultan pegadizas. ¿Por qué no aprovechar esto para una
campaña? La mayoría de los himnos oficiales de los partidos no
tienen letra (no así los de los países, España es una de las pocas
excepciones, con recientes y fallidos intentos de cambiar eso), pero
los jingles de campaña están a la orden del día. Y aunque no
compartamos necesariamente la ideología del partido, a veces nuestro
cerebro decide cantarlas igualmente. Todo un éxito de marketing
subliminal.
Empecemos por el país de las campañas políticas a gran escala: Estados Unidos. Muchos artistas apoyaron a Obama en 2008, en la campaña que le llevó a la victoria. ¿Puede haber ayudado que el país entero escuchase canciones como esta en sus emisoras?
También se vendió un "producto" (quizás nacido espontáneamente, pero desde luego muy aprovechado a favor del actual Presidente) Obama Girl ¿Cuántos votantes masculinos habrá captado?
Este año, de nuevo, los asesores de la campaña demócrata no se olvidan del voto latino. Y para ello eligen un género musical infalible para el target: el reggaeton.
Pero los republicanos también sabían de la importancia del voto latino, la segunda victoria de Bush también tuvo notas en español.
Y es que los latinos saben mucho de campañas...y de jingles. Ya en 2005 en Chile cantaban su apoyo a Michelle Bachelet.
Hablando de latinos... ¿Hasta qué punto es útil una canción cantada por colombianos...para un candidato español? Como mínimo, le aporta internacionalidad, pero depende mucho de cuál es el mensaje que se quiera mandar, captar votantes tan..."españolizados" como los que se buscan desde el Partido Popular quizás pediría otro tipo de género... Pero en su campaña de 2008 junto al himno oficial podía escucharse esto
Conocer al target es importante. Hay canciones que podrían intercambiarse entre partidos y quizás encajarían mejor, es el caso de algunos vídeos de la actual campaña gallega.
Este es el del Partido Socialista de Galicia, hecho por las Xuventudes. No falta razón a quiénes dicen que con el tono tan melódico que lleva, podría rematar perfectamente en "depende de ti, depende de nós...e de Xesucristo, noso Señor...". Buscan un canto a la esperanza pero ha quedado un poco melancólico, representando quizás la morriña galega, pero no es momento para esto, ya que lo que se intenta evitar es que los gallegos y gallegas tengan que sentirse así.
En cambio, del vídeo del PP, realizado por el grupo Los Limones, tiene un ritmo mucho más dinámico, incluyendo hasta la palabra gallega por excelencia: carallo. Venden así una imagen un poco menos "tradicionalista". Aunque quizás deberían haberse parado más a componer una letra coherente en vez de encajar palabras sueltas, muchas de ellas rimando con "Galicia" a la fuerza, ya que esto les lleva a cometer algunos errores gramaticales y da una sensación de conjunto bastante caótica y poco narrativa.
Sabemos que una canción de campaña no llegará a número uno en la MTV (o sí, parece que está cambiando mucho la cadena en estos últimos años), pero es un arma mucho más importante de lo que pensamos. La música tiene el poder de implantarse en el cerebro del receptor más que muchos mensajes más "sencillos". Debemos tener eso en cuenta y aprovecharlo en las próximas campañas... Campañas con los cinco sentidos (¿quién sabe? puede que algún publicitas avispado saque Eau de Rajoy, o galletas de Rubalcaba, Obama ya tiene las suyas), pero, sobre todo, llamando al menos común de los sentidos, el sentido común. Mientras tanto, que no pare la música.
Tengo 25 años. Estos días hace ocho
que me llamaron para decirme que había sido admitida en la carrera
que soñaba, periodismo. Empezaban para mí unos años llenos de
experiencias y aprendizaje. Sabía que no iba a ser fácil, sabía
que habría momentos mejores y peores, sabía que interiormente
valdría la pena. Pero no sabía que, tres años después de haberme
graduado, las noticias (con tintes de gris y negro principalmente
bajo los trazos del pincel económico) las presenciaría desde fuera.
Ni mis teclas las escriben ni mi voz las cuenta. Y como yo, miles de
compañeros miran los toros desde la barrera (maldita metáfora, la
cultura subjetiva, por no decir dudosa, no entiende de recortes; la
información, sin embargo...), viendo como se rompen sus ilusiones,
porque como la mayoría, y a la vez como ninguna, esta es una
profesión de ilusión. La ilusión de investigar, de saber, de
preguntar y responder. De comunicar. Quizás es que no estábamos
hechos para dar tantas malas noticias y la vida nos está haciendo
esperar a que lleguen las buenas, para que salgamos “en el aire”
a gritarlas. Otra ilusión ésta, sí.
Basta de hablar del pasado. Hablemos
del futuro. Dentro de unos meses cumpliré 26 años. Sin haber
cotizado. Esto significa que mis prestaciones de Seguridad Social se
acaban.
¿Cuántas décadas se ha luchado por
un Estado del Bienestar? ¿No es la salud una de las bases de este
sistema? Da igual el color político, atacar con recortes a los más
débiles, a los enfermos, es caer más bajo de lo que nunca ha caído
una democracia. Eso sí, económicamente rentable es un rato. Puedes
cortarte con el ocio, con las marcas de la ropa o la comida...¿pero
con la salud? ¿Quién va a escatimar en eso? Yo veo a nadie diciendo
“no, este mes no me compro las pastillas para la anemia, que tuve
mucho gasto” (por poner un ejemplo “suave”). Nadie va a ahorrar
en medicinas, y las farmacéuticas encantadas. Y los impuestos, al
alza. Y, por supuesto, el IVA es el rey. Fomentar el consumo para
salir de la crisis, ¿qué es eso? Quizás es una manera de suplir
las carencias que ya tenía y las nuevas que tendrá la recortada
Educación. Un curso de economía gratis (nunca tanta gente supo lo
que eran el déficit y la prima de riesgo) y entrenamiento diario
para llegar ya no a fin de mes, sino al fin de semana. Esos días en
los que se debía descansar y disfrutar del ocio que habíamos
aplazado por causa del trabajo ya se han ido. Para muchos, por
carecer de días laborables. Para otros, por no poder dormir
tranquilos por si la próxima subida de la luz les desequilibra el
delicado balance en que se ha convertido la economía doméstica.
Puede que los corruptos hayan robado,
puede que los bancos se hayan llevado lo suyo, puede que haya sueldos
injustos... Pero el peor robo de todos fue el de algo que ni mil
cajas fuertes podían proteger: la ilusión y los sueños de miles de
ciudadanos. Y no hay comisaría para denunciar, solo calles y plazas
para seguir gritando por un sueño. Por nuestro sueño.
No hay manual de crisis que solucione
esto...precisamente porque lo que falta es comunicación.
A un gran porcentaje de la población
no le sorprendió el anuncio del sábado porque había rumores que
señalaban a ese día como el del anuncio del rescate – semi
rescate – tomate – como quieran llamarle, lo importante aquí no
es el continente sino el contenido. Igual pasa con las elecciones
gallegas, con muchos recortes... ¿Desde cuándo la política
española, especialmente en cuanto a lo que afecta a la vida diaria
de los españoles, se ha convertido en el pasillo de un instituto,
con la rumorología moviendo todos los hilos sociales? ¿Es normal
que la comunicación haya pasado de enmarañada a enmascarada, y
desde ahí a escasa y finalmente a inexistente en unos cuatro años?
Cuatro años en que el mundo de la comunicación e información no ha
ido precisamente hacia atrás en cuestión de recursos...
Bueno, quizás lo de inexistente no es
del todo exacto. Toda comunicación tiene un emisor, un receptor, un
mensaje, un canal y un contexto. El problema es que el receptor (el
colectivo ciudadano) ha ido entreviendo el mensaje difuso y
contradictorio durante los últimos meses y semanas, a través de
canales fuera de lo lógico y común (por ejemplo, la prensa
extranjera, en vez de anuncios gubernamentales) y el contexto...
Digamos que los anuncios de recortes los viernes eran la antesala del
anuncio supremo un sábado, para más inri, víspera del debut de la
selección española en la Eurocopa. “Pan y circo” son las
palabras que vienen a la mente en estos momentos...
Juguemos por un momento al juego de los
“¿y sí...?”. ¿Qué hubiese pasado si hace cuatro años no se
hubiese empleado el término “desaceleración” hasta la saciedad?
Puede que una alarma social de hundimiento no hubiese sido lo más
adecuado... Pero tampoco hacía falta tanto. Una buena metáfora
sería la del alumno que hace los deberes la noche del domingo (o que
estudia el examen el último día) y se da cuenta de que le faltan
apuntes, bolígrafos y hasta folios. La situación no es desesperada,
pero sí seria. Menos que dos minutos antes de la clase / examen, eso
sí.
Aplazar las cosas hasta el último
momento será muy español, pero la eficacia es poquita.
No por no pronunciar las palabras tan
temidas vamos a ganar la partida, esto no es el tabú. Para juegos de
mesa ya nos ha llegado el monopoly. Puede que al tirar los dados del
parchís nos salga un doble seis, pero la vida real no es un juego ni
dependemos del azar. Como dije en el anterior post, ni “piedra,
papel, tijera” solucionará nada. Vamos a dejar de jugar al
escondite nosotros y al Risk Alemania. Vamos a dejar de montarnos
películas. Toca hablar claro, porque si la verdad nos hará libres,
y la libertad bien entendida conlleva inevitablemente
responsabilidad, podemos empezar a jugar limpio...y, sobre todo,
transparente.
Por las fachadas de
muchas ciudades, entre ellas la mía, podemos ver carteles
reivindicativos con la frase “Piedra gana a tijeras: no a los
recortes”, incitando a la huelga y la protesta. Si leemos ,
escuchamos o vemos determinados medios de comunicación, dónde se
enfatiza la violencia en algunas protestas, entendemos que la
solución no es destruír el sistema a pedradas. Por supuesto, los
disturbios cargados de violencia no son la tónica general de las
reivindicaciones, constituídas en su mayoría por ciudadanos
pacíficos que defienden aquello en lo que creen y reclaman aquello
que se les ha quitado o se les va a quitar. Pero unas pocas manzanas
podridas pueden estropear el cesto, y sucede que los altercados
empañan la visión de una lucha justa, haciendo que pierda validez.
No podemos volver a la Edad de Piedra, porque no solo no está
funcionando, sino que da herramientas a la crítica y devalúa el
esfuerzo (a veces mal empleado). ¿Qué hacemos entonces?
Escapar en barcos y
aviones de papel parece ser una elección cada vez más popular, en
especial entre los jóvenes que no encuentran trabajo a pesar de su
preparación, y van en busca de un mercado dónde se les valore. Los
mapas (también de papel en su esencia, aunque más populares y
útiles vía electrónica, para qué nos vamos a engañar) tendrán
que empezar a pintar trocitos de España por todo el mundo. Nos
encontramos ante una nueva ola migratoria movida no solo por la
necesidad, sino también por el descontento. Cuando las cosas
mejoren, se habrá solucionado lo de la necesidad pero ¿qué hay del
desencanto que los españoles emigrantes se han llevado en sus
maletas (de mano, ya que toca viajar en vuelos de bajo coste con el
equipaje justo)?
¿Para qué más cosas se
puede utilizar el papel? ¿Para los libros escolares que también
sufren tijeretazos? Tenemos también el papel de las recetas, cada
vez menos y más caras, ya que la sanidad pública tampoco vive su
época dorada. (¿aceptamos el plástico de las tarjetas sanitarias?
Quizás eso nos equipararía a las de crédito y serían demasiados
significados para un solo gesto... Cosa muy habitual, por otra
parte). Los periódicos de papel siguen tristemente desapareciendo,
con lo que la comunicación de masas se ve afectada por esas tijeras.
Suerte que siempre quedan ediciones electrónicas, blogs y redes
sociales para que la información siga siendo poder, y el poder pueda
pertenecer a todos, gracias a ese “derecho a la información” que
un libro llamado Constitución Española ha prometido proteger.
Esperemos que la tempestad no moje esas hojas y borre esas promesas.
Confiemos en ello, confiemos en nosotros, en todos los que a diario,
desde aquí o desde fuera, intentan seguir con la lucha de la mejor
forma que pueden: buscando alternativas y sacando de dentro las ganas
de seguir adelante y las fuerzas para avanzar. Pronto surgirán
nuevas ideas, y lo importante de las ideas es lo que se haga con
ellas. Vencer solo es posible convenciendo. Y será si nosotros
mismos estamos convencidos de nuestra lucha por devolver a España a
su lugar y a los españoles su estado de bienestar, ese por el que
nuestros antepasados no tan lejanos lucharon dejándose la piel y, en
muchos casos, la vida. Este es nuestro momento, nuestras formas son
otras, pero nuestra idea es la misma: una realidad digna y justa. Tan
justa como las reivindicaciones que se hacen a través de todos los
canales que encontramos.
Recordemos que una piedra
tiene que caer de una manera muy concreta y precisa para romper unas
tijeras, pero en la era tecnológica, un “papel” puede ser
metafórico y, por tanto, más difícil de destruir. Cada cual que
luche con sus armas, pero quizás este no es el juego al que hay que
jugar. Nos toca descubrir la estrategia, pero no olvidemos que todos,
tanto políticos como ciudadanos ajenos a las instituciones, somos el
dado, las fichas y el tablero.